Si tuviera que definir mi actual situación, podría asimilarla a una enfermedad…Aunque yo NO quiera tenerla dentro de mí, esta actúa por su propia cuenta y en menos de lo que esperas, ya estás sufriendo a cada hora sus síntomas. A mi desgracia, por lo menos las enfermedades en su mayoría tienen “cura”; lo mío…empeora cada vez más. Yo realmente detestaba ese tipo de cosas, específicamente “odiaba” el ritmo pegajoso de lo que llaman “K-pop”.
¡¡¡Venga!!!. ¿Qué tiene de entretenido ver a un grupo de hombres, que seguramente se han operado o han hecho alguno que otro truco para mantener sus cuerpos bien formados?. No creo que sean horas de gimnasio, lo dudo…si estoy hablando un poco mal de ellos…solo un poco…¡¡¡Pero no lo tomen como si fueran celos!!!. Ósea YO!!!...¿Celoso de ellos?...Já, ni en broma…
El problema del cual ahora creo que mi propia autoestima se ha reducido de lo normal surgió por culpa de quien menos espere que escuchara ese tipo de música. Ni más ni menos, el hombre que decía que “detestaba con todo su ser aquello” y “que en su puta vida escucharía semejante mierda”, esas palabras que se las llevaron el viento o mejor dicho que el propio Takanori se trago. Un día X, ya que no recuerdo bien; el ensayo transcurrió como cualquiera de la semana, sin embargo; nadie espero en el momento de ver a Takanori encender el reproductor de música de la sala, saldría un sonido casi parecido a “bip bip tong tong…”. ¡¿Qué se yo?!...Dejando impactado a cada ser humano que se encontraba en esas cuatros paredes. Yuu miraba sin entender el porque de esa música, si a nadie de allí podría “gustarle”; Takashima solo se quedo con los ojos abiertos sin asimilar lo que estaba sonando, Uke solo no sabia que decir y yo menos espere que nuestro vocal gustara de grupos coreanos. El único pensamiento que se me cruzo en ese instante era si los marcianos habrían lavado el cerebro de mi mejor amigo. Pero las probabilidades que se eso ocurriera eran tan solo de un 50% del 100%. Pues la verdad si pensaba que podría los ovnis hicieron un daño grave a su cabeza.
Ningún miembro de la banda quiso hablar del tema con él, porque simplemente ¿como podríamos decirle “Hey, ¿Por qué estas escuchando esa mierda en nuestra sala de ensayos?”?; el temperamento de Takanori era frágil, una palabra que soltáramos en contra de algo suyo, era el pase gratis a tener una charla con el “Cachuo”. Optamos por el silencio y dejar que él escuchara cada ridícula canción que ni entendía ni pío de la letra. Creíamos que solo ese día él se comportaría extraño, mas no fue así, al día siguiente volvió hacerlo y así consecutivamente.
-¿Cómo vamos a decirle que esa música nos esta matando nuestras neuronas?.- Takashima toco sus sienes manteniendo la poca paciencia que le quedaba.
-La verdad ni yo sé, digo… ¿Cómo fue que de la noche a la mañana, Takanori comenzara a escuchar “K-pop”?. Una razón debe haber o algo para que nos este dando este problema.-
-Yo pienso Uke que si no hablamos con él, no vamos a ganar nada.- Yuu como siempre respondiendo tan tranquilamente una pregunta que puede darnos la muerte segura.
-¿Acaso escuchas lo que dices? Si hablamos con Takanori seguramente nos lance el equipo por sobre nuestro cráneos, estas dando una respuesta que nos deja sin vida y con el rencor completo de ese idiota.- Mire con reproche a Yuu, pero seguía con esa actitud imbécil que tiene.
-Lo sé, pero no queda de otra. ¿Vamos a morir en manos de ese idiota o morimos en manos de los estúpidos coreanos?.-
-Tiene razón Yuu…Akira no queda de otra, tenemos que hablar con Takanori; aun si se trata de la muerte en persona; nuestra vida no puede seguir así.- No dije nada, ya que más quedaba. Era la única posibilidad de vida de los cuatro.
-Bien…entonces ¿mañana hablamos con él?.- Pregunto Takashima levantando su bolso y las llaves de su auto.
-Si, mañana definitivamente hablaremos con él.- Fue lo último que dijo Uke, dando término a la reunión secreta que teníamos detrás de nuestro vocal. Me despedí de cada uno en el estacionamiento y me coloque mi casco. Encendí mi moto, apoye bien en bolso que traía y rápidamente me acerque a la salida del recinto, no obstante, me detuve a mitad del lugar.
Vi claramente a Takanori apoyado en la puerta de su vehículo, ¿pero que razón tenia para seguir estando en la compañía, siendo que la salida del ensayo había sido hace cinco horas atrás?. Takanori volteo a donde me encontraba, pero rápidamente me escondí sin razón alguna, no entendí ni porque lo hice, solo deseaba que se fuera luego de allí y no me viera por nada del mundo.
Asome un poco mi cabeza detrás del pilar el cual tapaba gran parte mi moto, haciéndolo con sumo cuidado, tratando de saber la razón de porque se encontrara en el estacionamiento. Unos diez minutos pasaron, para divisar a un sujeto mucho más alto que yo acercándosele con inmensa confianza, demasiada diría yo…Takanori soltó una risa fuerte, estaba realmente animado con la sola presencia de ese sujeto; se abrazo a su cuerpo siendo correspondido a los segundos por el musculoso. Era para reírse de la situación en la que se encontraba él, debido a que quedaba su rostro a la altura del pecho del otro, parecían una pareja de novios…o un mono tratando de colgarse de un árbol.
Francamente no espere nunca una reacción de Takanori de esa manera con otro hombre, ni siquiera conmigo era así, ¿acaso esa persona más importante que yo?. Si fuera así, no debería de sentirme mal ¿no?. Sin embargo si me siento dolido con él, ¿conmigo no puede ser así?, ¿le doy miedo?. Espere que se despegaran luego, pero no sucedió. Mi mejor amigo estaba como decirlo…excesivamente acaramelado con el tipejo. No tiene idea de lo pésimo que me siento.
El otro al fin se decidió separar de él examinándolo como una joya de oro, palpando delicadamente su pálido rostro. ¡¡¡Esperen, esperen, esperen!!!. El musculoso aproximo su rostro un poco más con el de Takanori, rozando su boca cerca de su mejilla. ¡¿Cómo demonios este idiota no hace nada?!. Quería golpearlo, definitivamente quería asesinar al musculoso, pero mis ganas se desvanecieron por completo.
Vi sin creerlo… a Takanori besándole.
El mundo se me vino encima.
No hay comentarios:
Publicar un comentario