jueves, 17 de febrero de 2011

Change by a Korean. Cap. 3.

Martes 08 de Febrero, diagnostico:





Los tres payasos han creado excusas varias para salir huyendo de la sala; Takanori continúa con la “coreanitis”; ningún avance hemos visto de su salud. El manager está a punto de hablar con los superiores para retenernos en la sala, debido a que hemos sido vistos en lugares que no nos corresponden, ejemplo: Sala de otros grupos de la compañía. Sabía que algún día Nao iba a soltar su lengua. Tampoco es que quiera culparlo, no tiene la responsabilidad de la enfermedad de nuestro vocal, y menos nos podía aguantar a nosotros cuatros mientras trabajan en su sencillo.





Resultado general: Sin rodeos, ni pretexto ni mucho menos justificaciones inventadas de mi parte iban a evitar que se realizara el plan estratégico de ellos.





Intente de todo lo que tenia en mi repertorio para eludir el seguimiento de Takanori, sin embargo; estaba entre la espada y la pared. Comprendía la situación de los payasos, yo tampoco podía aguantar escuchar la misma canción más de 4 veces, es enfermo!!! . El pequeño idiota podía estar incluso haciendo la coreografía de la canción de lo más feliz de la vida, ¿y nosotros?. Discutiendo por quien podría ir supuestamente al baño para liberarse del sonido desgarrador como lo era el “shi ii ii ii ii…”. Llegaba a casa tratando de buscar alguna formula para recuperar al antiguo Takanori que tenia de amigo, mi desesperación iba en aumento. Estando en mi departamento, el televisor me parecía el elemento más peligroso del lugar; si colocaba un canal era de seguro que me pillaría algún programa que hablara de los coreanos y su música, comencé a entender que mi propio aparato, se estaba convirtiendo en mi enemigo.





-Akira, esta vez nada nos detendrá, lo siento mucho por ti, por el aprecio que le tienes a Takanori, pero…¡¡¡Estamos agotado!!!. Mañana el plan va SI o SI.- Lance mi celular a mi cama, ya la amenaza estaba dando pasos, Uke cuando decía las cosas por mensajes es que ya su enojo no tiene ni paciencia para leer una respuesta, él ya sabia que no tenia nada en manos para retrasar su propósito.





¿Cómo salvo el secreto de Takanori?. Mi fuerza de voluntad se desvanecía en cada intento de charlar con él, no ganaba nada tampoco de su parte, por mi lado; me retenía el miedo de saber una verdad que no me correspondía. ¿Quién era yo para sacarle las cosas en cara?.



-Rayos.- Rasque mi nuca, sentía el cuerpo cansado. El curso de nuestra banda estaba yendo a pique abajo. Nunca creí que cada de nosotros tuviera secretos a espalda; entiendo que hay cosas que no se pueden decir, lo sé perfectamente. Solo…- Que jamás espere ver a mis amigos así.- ¿Cómo puedo llamarlos ahora?.





Encendí mi computador, espere a que iniciara e inmediatamente me fui a msn, quería saber si estaban los cuatro conectados, quería saber como poder evitar lo inevitable. Uke ni Yuu se encontraban, Takashima y Takanori, a mi suerte podía intentar hacer algo. Primero, Takanori era el importante aquí, si hablábamos ahora, tenia dos opciones: me deja de hablar (más de lo que es ahora) o fácilmente negaría todo. Me temblaban las manos, ¿Qué me pasaba?, si siempre charlábamos, no tenia ninguna razón importante como para reaccionar así.





-Vamos Akira, coloca algo rápido.- Me regañe al quinto intento de escribir un pobre “hola”. -¡No puedo!, que me lleve el demonio. – Cubrí mi rostro con ambas manos, me complico por tan solo hablarle, ni siquiera le estoy viendo el rostro. Respire hondo, nuevamente mis dedos se posaron en las oscuras teclas, solo se que escribir algo rápido, no le di tiempo de responderme menos de negarse. Agarre mi chaqueta junto con mis llaves; el frio aire cubría mis manos, tenia la vista fija en el camino, en pocos minutos iba a llegar al departamento de Takanori, solo esperaba que no fuera tarde.





Confieso, poco antes de llegar al piso de mi amigo, me detuve. ¿Estaba preparado?. No me tenía la fe suficiente como para soportar las palabras que vaya a decirme, como vaya a reaccionar, no lo sé. Únicamente en mi cabeza existe el recuperar el tiempo perdido, el escucharlo hablarme como solía hacerlo, charlar de cualquier tontera, de cuantas cosas que se perdieron por una estupidez. A pesar de verse “exagerado” mi relación con él por su gusto del “K-pop”, dudo que seamos los únicos que se alejaron por la misma razón. Llegue finalmente a su puerta, espere por casi veinte segundos y di un golpe, se escucharon ruidos, estaba allí. Me alivie un poco, seguí estando afuera hasta que por fin lo vi con una camiseta negra y unos pantalones grises degastados.





-No pensé que lo del mensaje iba en serio.- Me dijiste sonriendo. Extrañaba eso…- Ven, entra; hace frio afuera y dudo que no lo hayas sentido.-



-Gracias, disculpa por el repentino mensaje.- Nos dirigimos a la sala de estar, él se coloco en el sillón que estaba enfrente mío. Nervios, no me ataquen esta vez…¿Qué cosas digo?...



-No te preocupes, sabes que esta puerta esta abierta siempre para ti. - ¿Me engañas o no?. – Bueno, ¿de que querías que hablar?.- Parece tranquilo ante lo que ocurre, ¿Cómo no se da cuenta del cambio que ha tenido con la banda?.



-Takanori…yo…Quiero que sepas…que yo…yo…- ¡Demonios, estoy tartamudeando!. ¿Qué sucede conmigo?.



-¿Pasa algo Akira?.-



-Takanori…yo…¿Qué te pasa a ti mejor dicho?. Yo se, se que te has fijado que nuestra amistad anda en camino a perderse, no solo yo, los chicos también. Nos tienes preocupados, el trabajo se hace difícil día a día, y en vez de hablarlo, solo terminamos evitándonos, ¿me entiendes?.- Tu rostro no cambia, solo sueltas un suspiro y ladeas tu cabeza, me estas ignorando; me esta doliendo esa actitud suya.



-¿Para eso viniste?. Akira, si se que los cansos con la música que escucho y también me ha hablado el manager, de lo que hablan a mi espalda. Que los aburro, los enfermo, que cada vez que pongo MI música, ustedes huyen horrodizados. No sé con que cara me dices que están preocupados. – Sonries sarcásticamente, ¿acaso no escuchas lo que te he dicho?.



-No se que sucede contigo, pero se nota demasiado que no te has enterado bien de las cosas, si no hemos hablado contigo, es por tu evitas el tema tanto como nosotros. Esta bien, si puedo decirte que hemos hablado a espaldas tuya, solo para cuestionar tu cambio repentino; pero no pienses que no nos preocupamos por ti.- Su actitud me enfurece, se creo las ideas equivocadas; ¿Cómo puede cegarse a ese limite?. Trato de calmar un poco mi genio, pero él solo hace aumento a mi rabia.



-¿Cambio repentino?. ¡Akira por un cuerno, es solamente música!. – Gritas levantándote furioso de tu lugar.



-No es solo eso, y tu lo sabes bien.- Te grite también, mientras te seguí hasta tu habitación, ibas a escapar pero no estaba dispuesto para esto.



-¡Es solamente eso, porque odian el “K-pop” y no soportan que lo escuche!.- Me empujaste contra la pared, se estaba saliendo de control de ambos nuestra calma. No tengo ganas de hacer lo que mi cabeza me dice. – Pero no cambiare por uds, me gusta ahora eso y para desgracia de uds. Cuatro, tendrán que soportarlo, si no ¡¡¡váyanse a la mierda!!!.-





Un sonido fuerte interrumpe tus palabras, caes al piso sosteniendo tu mejilla, mi respiración se acelera a cada segundo, la adrenalina recorre rápidamente mis venas; levantas el rostro esperando una explicación de mi parte. ¡Ya basta, se acabo mi aguante!.





-Perfecto, si piensas así de nosotros, entonces lanza estos años de amistad con nosotros al basurero, es más pídele a tu amigo el musculoso que te consuele después de abandonarte.- Escupí con veneno lo ultimo, obviamente abriste tus ojos sorprendido. No sabias que decir, claro que no tenias que decir más, ya estaba aclarado tu visión de nuestra amistad.



-¡¿De..-de donde sacaste eso?!- Volviste a gritarme enfurecido.



-No te hagas Takanori, los vi en el estacionamiento hace dos semanas atrás. Con esa cara me dices que no tengo derecho de sacarte la verdad, mientras tu te callas y te pones en el papel del buen hombre; por favor….- Me senté en tu cama, si ibas a golpearme, estaba esperando que ese momento llegara, porque no eras el único a quien solamente tenias odio, quería ahogarme en ese instante. -¿Por qué no me dijiste nada?....- Pregunte, aun te mantenías sentado ocultando tu rostro de mi.



-¿Qué esperabas que te dijera “oye Akira, quiero que sepas que soy un marica”?...Debes estar bromeando…- Verte así de débil, provocaban la necesidad de abrazarte acurrándote en mi pecho y olvidar la mierda que te dije. Patético. -¿Alguien más lo sabe?...- Susurraste.



-No…solo yo; no vine acá con intenciones de golpearte, los chicos quieren saber porque has cambiado, por eso te seguirán mañana…- Como supuse, no iba a conseguir sacarte información con buenas palabras, ni con golpes lo conseguí. Me levante, pase por tu lado, morí de ganas de abrazarte y decirte “lo siento”; pero ambos estamos de acuerdo que no soy yo el que quieres que te consuele, yo al menos lo veo así. Me detuve en la puerta del cuarto, no te mire en ningún momento. – Si tienes algo con el musculoso, júntense en otro lugar; o evitar verlo por un tiempo, si no quieres que ellos sepan tu secreto.- Te hable de espalda.



-¿Por qué…me proteges de ellos, sabiendo que te mentí?...-



-Ni yo se porque lo hago, quizás estoy envidioso un poco de ese sujeto; o tal vez el aprecio que te tengo es demasiado. Espero me quieras decir como fueron las cosas pronto, cuídate nos vemos mañana.- Cerré la puerta, estaba llorando. Salí apresurado de tu departamento, arranque lejos de allí, quería olvidar el sentimiento de envidia que sentía por el musculoso. Cuando las lagrimas desaparecieron de mi rostro, recién eran las cuatro de la mañana. No tenia sueño, no quería saber del mundo por días, semanas, por el tiempo que fuera necesario para rechazarte.





En el momento en que iba a conseguir finalmente dormir, mi celular vibro en medio de la habitación oscura, note claramente la luz de la pantalla. Un mensaje de parte de Takanori, lo abrí sin pensarlo, el corazón se me detuvo, volví a releerlo varias veces y no me tragaba esas letras.





“Mañana necesito que hablemos, quiero que sepas quien es el sujeto y que no dudes más de mi. Déjame recuperar tu confianza; no te quiero perder, no a ti…Por favor, Takanori”.





Atine abrazarme a mi almohada. El desagradable sentimiento “afectivo” a Takanori iba incrementando, no puedo sentir aquello. Es mi amigo, no debería dolerme conocer con quien este. Soy su amigo, eso y nada más.





-Ne, Akira. ¿Qué opinas de salir esta noche?.- Al día siguiente no se como me salve de las preguntas de Uke, mi rostro estaba un asco y con suerte pude cubrirme las ojeras. Takanori aun no llegaba. -¿Tienes algo que hacer?.- Insistió de nuevo Takashima.



-Si tengo algo que hacer, lo siento.- Respondí con suavidad, me dolía un poco la garganta después de gritarle anoche al otro idiota.



-Buuu, quería salir contigo, Yuu me pasa regañando, se jura Dios ante mío.-



-¿Qué dices niño?.- Llego el rey de los payasos.



-No dijo nada, solo que te esta saliendo…oh!!! Mira Takashima, el gran Shiroyama Yuu ¡¡¡tiene una cana!!!. – Era obvio que era una broma, pero si era para molestar al viejo era de maravilla.



-¡¡¡¿Qué?!!! ¡Dejen de bromear mocosos hipos de puta!.- Nos grito a ambos, sin dejar de reírnos.



-Si es verdad Yuu, parece que el teñido de esta semana no fue muy perfecto jajaja.- Estallamos de risa, más que antes.



-¡Váyanse a la mierda!- Salió a velocidad luz de la sala. Por lo menos el día estaba empezando bien, solo faltaba ver como Uke y sus secuaces iban atacar al pequeño idiota. Agregando además, conocer al musculoso ese. Sin duda la tarde iba a ser de película.

No hay comentarios:

Publicar un comentario